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¿Que es el karma?

Fuente de: KARMA , DE ANNIE BESANT


Conocida la relación entre el hombre y los reinos elementales y considerada la creadora energía de la mente que engendra las vívidas formas de pensamiento, nos hallamos en dis­posición de comprender el fundamento del karma durante un ciclo de vida del ego, o sea el periodo que transcurre entre dos nacimien­tos y abarca por lo tanto una vida terrestre, una vida astral y una vida mental para volver de nuevo a la vida terrestre. Conviene advertir que durante un ciclo de vida, el ego permanece muchísimo más tiem­po fuera del plano físico, de suerte que la ver­dadera vida del ego es la ultraterrena, y así vemos que no será posible comprender acerta­damente las operaciones del karma sin estu­diar las actividades del ego fuera del plano físico. Dice un Maestro: "Afirman los vedantinos que la vida terre­na, por su inestabilidad y relativamente corta duración, es ilusoria, y que la vida real es la del ego en las esferas superiores" [1]. Durante la vida terrena se manifiesta más directamente la actividad del ego en la crea­ción de formas de pensamiento por medio de la mente. El germen o embrión de estas for­mas es una imagen mental que se mantiene unida a la conciencia de su creador como una idea concebida, pero todavía no expresada. Esta imagen mental puede compararse a un molde estereotipado en la conciencia del ego, del que puede producir tantas copias o formas de pensamiento como quiera. La imagen men­tal es la estereotipia y las formas de pensa­miento son los ejemplares. La imagen es puro pensamiento. Las formas de pensamiento son astromentales. El ego lleva en su conciencia la imagen mental durante todo un ciclo de vida, y si al pasar por los planos astral y mental en el arco ascendente no puede la imagen sopor­tar la sutil atmósfera de uno u otro de ambos planos, prescinde temporáneamente de ella, y al volver a la tierra por el arco descendente, recoge la imagen en el punto donde la había dejado sin perder su conexión con ella; es de­cir, que la imagen mental puede permanecer largo tiempo aletargada y recobrar después su actividad. Cada impulso del ego y la influencia de las derivadas formas de pensamiento y de las en­tidades análogas acrecientan la energía y mo­difican la forma de la imagen mental, que evo­lucionade conformidad con leyes definidas. La agregación de las imágenes mentales cons­tituye el carácter del individuo, cuyo aspecto, externo es reflejo de lo interno; y así como las células orgánicas se modifican en el trans­curso del proceso fisiológico, así también las imágenes que dan la tónica mental del indivi­duo experimentan notables modificaciones. El estudio de la operación del karma arrojará mucha luz sobre estas modificaciones. De diversa índole puede ser una imagen mental, según el motivo de su creador. Puede ser pasional, ética o intelectual; pero sea cual sea su índole es una creación del ego y el fundamento del karma. Sin imagen mental no ­habría karma que enlazase un ciclo de vida con otro, y es indispensable el cuerpo mental para que haya karma individual. Los minera­les, vegetales y animales no tienen karma in­dividual porque carecen de manas [2]. Consideremos ahora la imagen mental con relación a la forma de pensamiento en el plano astral y veamos cómo se produce esta forma. Las vibraciones de la imagen mental levantan vibraciones sintónicas en la materia as­tral, y como esta materia es más densa que la mental, constituye la forma o envoltura de la imagen mental, de modo que las imágenes mentales creadas por el ego y adheridas in­alienablemente a su conciencia, tienen su ex­presión astromental en las formas de pen­samiento que constituyen el ambiente peculiar del ego, su propio mundo, de la propia suerte que las imágenes mentales del Logos tienen su expresión en el universo manifestado y así también, como aunque cesara la ma­nifestación del universo, no se aniquilaría su imagen en la mente del Logos, así aunque se desvanezca por consunción la forma de pensa­miento, permanece en la conciencia del ego la imagen mental. Conviene añadir que las vibraciones de la imagen mental no sólo provocan otras en la materia del plano astral, sino que repercuten en la materia indiferenciada, en el akasha, el inagotable depósito de todas las vibraciones mentales, emocionales y físicas, que allí se es­tereotipan como imágenes fijas y constituyen los anales akásicos, los simbólicos libros de los Lipikas, que puede leer todo el que según dice la Doctrina Secreta posee la visión del Dangma [3]. Una mente ejercitada puede proyectar en la materia astral las imágenes akásicas como por medio de la linterna mágica se proyecta una fotografía en una pantalla, de suerte que una escena del pasado puede reproducirse en toda su vivida realidad con los más leves por­ menores, pues en la materia akásica existe como perpetuo clisé que percibe y es capaz de  reproducir el experto vidente. Esta incompleta descripción bastará para dar una débil, pero por de pronto suficiente idea del fundamento del karma. En el akasha se fija la imagen mental crea­da por el ego. De la imagen mental deriva la forma de pensamiento animada según queda dicho, que actúa en el mundo astral produciendo diversos efectos relacionados con la imagen mental y con el ego. Cada uno de los efectos producidos por la forma de pensamien­to puede compararse a un hilo de tela deara­ña, y el conjunto de los efectos a la tela te­jida por la forma de pensamiento. Además, cada efecto tiene su peculiar matiz, por el que puede conocerse de qué imagen mental pro­cede y a qué ego pertenece. Así cabe tener alguna idea de cómo los Se­ñores del karma o administradores de la ley kármica perciben al primer golpe de vista la completa responsabilidad del ego por la ima­gen mental que crea y su responsabilidad par­cial por sus efectos ulteriores, que será mayor o menor según entren o no otros hilos kármicos en la determinación de los efectos. También podemos comprender por qué el motivo desempeña parte tan importante en la operación del karma; por qué las acciones es­tán subordinadas a su generadora energía; y por qué el karma opera en cada plano de conformidad con su índole, y sin embargo en­laza todos los planos con un hilo sin solución de continuidad. Cuando los luminosos conceptos de la Reli­gión de la Sabiduría derraman su luz sobre el mundo y disipan las tinieblas, dejando ver la absoluta justicia que obra bajo las aparentes incongruencias, desigualdades y accidentes de la vida, no es extraño que nuestro corazón se dirija con inefable gratitud a los excelsos se­res que mantienen la antorcha de la Verdad y nos libran de la tensión que estaba a punto de estallar, de la congoja con que presenciábamos males al parecer irremediables y nos movían adudar de la justicia y del amor. ¡ No estás condenado ! Dulce es el Alma de las cosas, y descanso celestial el corazón del Ser. Más fuerte que el infortunio esla volun­tad. Lo bueno se transmuta en mejor y lo mejor en óptimo. Tal es la Ley que obra rectamente y nadie puede detener ni desviar. Su corazón es Amor. Su fin es paz y plenitud. ¡Obedeced !. Para mayor claridad trazaremos un diagra­ma del triple resultado de la actividad del ego que crea el karma fundamental. Así tendremos durante un ciclo de vida.


El resultado de todo ello son las tendencias, aptitudes, actividades, oportunidades, ambiente, etc, principalmente en futuros ciclos de vida, de conformidad con definidas leyes.

 



[1] Lucifer. Octubre de 1892. Artículo: Vida y Muerte

[2] Está en ellos latente, en espera de actualización, el principio manasico, y es como si carecieran de él. (N. del T.)

[3] Dangma equivale a vidente que ha alcanzado la su­prema sabiduría. (N. del T.)

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