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INTERPRETACIÓN DEL I CHINGAutor: Javier Blay FornasLOS OCHO TRIGRAMASEl I ching considera al hombre como un microcosmos, y por lo tanto una misma enseñanza o Ley de la naturaleza se puede aplicar tanto al hombre como al resto del Universo.
Los 64 Hexagramas se deben considerar compuestos por dos trigramas. Estos trigramas deben tenerse en cuenta para la interpretación de acuerdo con los diversos aspectos de su naturaleza.
En cuanto a los 8 trigramas, fueron concebidos como imagen de lo que sucedía en el cielo sobre la tierra.
Estas ocho imágenes obtuvieron polifacéticas expresiones, ya que representaban ciertos procesos de la Naturaleza en esencia. Representaban además una familia compuesta de padre, madre, tres hijos y tres hijas, no en un sentido mitológico, como se ve en los dioses del Olimpo, sino en un sentido abstracto según el cual no se representan cosas, sino funciones.
Si recorremos estos ocho símbolos considerando que forman el fundamento del IChing, obtenemos:
Los trigramas se asignan también a los ocho puntos cardinales de la rosa de los vientos.
Estos ocho trigramas fundamentales son símbolos, imágenes, ideas, y en ocasiones representan partes del cuerpo humano, animales simbólicos, cualidades de la naturaleza. No hay que olvidar que el I Ching considera al hombre como un microcosmos, y por lo tanto una misma enseñanza o Ley de la naturaleza se puede aplicar tanto al hombre como al resto del Universo.
Estos ocho signos o trigramas no son estáticos, sino símbolos de cambiantes estados de transición, imágenes que permanentemente se transforman. Aquí se nos presenta la idea fundamental de la mutación, recogida en Egipto en el principio del Kybalión que nos dice: “Todo vibra, nada permanece estático”
Estos ocho trigramas se combinaron de dos en dos, obteniendo así sesenta y cuatro. Los trazos de cada hexagrama se conciben susceptibles de mutación. Cada vez que un trazo emprende la mutación (el cambio de un trazo yin a yang y a la inversa), el estado representado por un signo se va transformando en otro.
LOS HEXAGRAMASLos hexagramas constituyen imágenes representativas de estados o situaciones universales, reales, con sus combinaciones entre la fuerza luminosa, celeste, y la oscura, terrena. Dentro de estos hexagramas se da la posibilidad de modificación y transformación de los trazos individuales, de tal modo que cada uno de los signos se puede transformar en otro, como ocurre en el perpetuo cambio de las situaciones de la vida.
Los hexagramas ofrecen las imágenes de los estados del mundo en general, mientras que las líneas individuales señalan, dentro de esas circunstancias globales, las cambiantes situaciones singulares.
Los principios del Universo son el cielo y la tierra, el espíritu y la materia. La tierra es lo derivado, por eso se le adscribe el número dos. El cielo es la unidad última, que sin embargo comprende a la tierra dentro de sí, por eso se adjudica el número tres, ya que el uno lo abarca todo y es una entidad demasiado abstracta e inmóvil. Conforme a esta concepción se continúa luego adjudicando los números, impares al mundo celeste, y los números pares al mundo terrenal.
Un hexagrama tiene 6 puntos o líneas, que se empiezan a construir, y por lo tanto a contar, de abajo hacia arriba, de tal forma que los puestos 1, 3 y 5 son puestos luminosos (distinguidos), mientras que los puestos 2, 4 y 6 son oscuros (ordinarios). La línea firme se representa mediante un trazo indiviso(—-) que corresponde al principio luminoso, y la línea blanda, mediante un trazo quebrado (- -) que corresponde al principio oscuro (yin).
Las decisiones (sentencias o Dictámenes que dio el rey Wen,) se refieren en cada caso a la imagen representada de la situación total.
Las sentencias de las diferentes líneas individuales son del duque de Chou y se refieren a las modificaciones o a las distintas posibilidades que tienen lugar dentro de la situación total.
En los Dictámenes o sentencias encontramos en numerosas ocasiones las palabras ventura, desventura, arrepentimiento y humillación. Esto significa que cuando la orientación de la acción concuerda con las leyes universales, esto conduce a la conquista de lo que nos proponemos (ventura); lo contrario es desventura.
Si la dirección tomada originariamente era equivocada pero uno lo advierte y cambia arrepentido, esto provoca la tristeza, pero no habrá desventura, mientras que si la dirección era correcta pero uno cae en la indiferencia, se pasa de la ventura a la humillación, que contiene una llamada a la precaución, a no seguir por el camino errado.
En otra clasificación de los puestos, los más elevados son distinguidos, mientras que los de abajo, los primeros, son ordinarios. Así tenemos que el puesto más alto (el sabio) y el más bajo se hallan en cierto modo fuera de la situación, ya que en el primer trazo la acción sólo comienza su despliegue y en el último lo concluye.
El segundo y el cuarto puesto serían funcionarios, o bien, en un contexto familiar, hijos o mujeres. Entre ellos el cuarto sería el más elevado, el ministro, y el segundo el más ordinario.
Los puestos tercero y quinto ocupaban posiciones de autoridad, el tercero por hallarse en la cumbre del trigrama de abajo, y el quinto en cuanto regente del hexagrama.
Los hexagramas también poseen dos clases de regentes; el constituyente, que es aquel trazo que confiere al signo su sentido característico, y el regente gobernante, que normalmente es el quinto puesto.
Debemos tener en consideración además la posición de los signos en su mutua relación. El trigrama inferior se halla abajo, adentro, atrás; el superior, arriba, afuera, adelante.
Los trazos acentuados en el trigrama superior se designan siempre como “salientes”, los del inferior como “entrantes”.
Hay que tener en cuenta también los trigramas nucleares, formados por las cuatro lِíneas centrales del hexagrama (inferior 2, 3 y 4 y superior 3, 4 y 5)
En el I Ching se encuentra el sentido del Cielo, el sentido de la Tierra y el sentido del hombre. Reiné estas tres potencias y las duplica, por eso hay seis trazos. Los seis trazos se distribuyen: primero y segundo, la tierra; tercero y cuarto, el hombre; quinto y sexto, el cielo.
EL ORÁCULOEl objetivo original de los signos o hexagramas del I Ching lo constituía la indagación del destino.
El método tradicional para consultar el oráculo se valía de una varilla o tallos de milenrama, un método que guarda un gran simbolismo.
También existe un método abreviado con monedas (mucho más utilizado hoy en día), para el cual se utilizan normalmente antiguas monedas chinas de bronce, que tienen un agujero cuadrado en el medio y escritura en cada una de sus caras.
Se toman para ello tres monedas que se tiran simultáneamente. Una de estas tiradas es una línea. La Cara es el símbolo Yang, que vale tres, y la Cruz el símbolo Yin, que vale dos.
Veamos un ejemplo: se agitan monedas, se tiran simultáneamente y se suman sus valores numéricos. Hay cuatro valores posibles: 6, 7, 8, 9.
Cada tirada da un trazo y se construye el hexagrama desde abajo hacia arriba. Cuando en el hexagrama así obtenido se encuentran uno o más trazos móviles (9 ó 6) se toman además en cuenta las palabras adscritas al correspondiente trazo por el duque de Chou.
De este movimiento de los trazos de esta mutación (donde un trazo Yin se transforma en Yan y viceversa), se forma un nuevo hexagrama que también debe considerarse, pues el primero nos hablaría del momento presente y el segundo de la situación final.
Como dirían los antiguos chinos, “cada hombre tiene su Tao”, su camino, y lo mejor para él es seguirlo. El oráculo lo pone en contacto con el Tao de las leyes universales y le señala así su propio camino, nada fácil de dilucidar en los momentos difíciles.
EL YIN-YANGImagen simbólica de la transformación cíclica de la naturaleza y la expresión de los opuestos, este milenario símbolo contiene las bases de la filosofía china. La idea de lo oscuro y lo luminoso simbolizado en un circulo cuya mitad es blanca y la otra negra, conteniendo cada parte un pequeño punto del color de su opuesto. Significa que cada vez que cada una de las partes alcanza su limite, contiene la semilla de su contrario. Esta concepción nos lleva a entender que no hay nada estático en el Universo, que la vida está en continua transformación.
A partir de esta idea y en base a las múltiples combinaciones de los pares de opuestos, se desarrolló un complejo sistema de arquetipos que componen el I Ching o Libro de los Cambios.
Nombr Cualidad Imagen Familia
Ch´ien: lo creativo fuerte el cielo el Padre
K´un lo receptivo abnegado la tierra la Madre
Chen lo suscitativo movilizante el trueno el Hijo Mayor
K´an: lo abismal peligros el agua el Hijo del Medio
Ken: el aquietamiento quietud la montaña el Hijo más Joven
Sun: lo suave penetrante el viento la Hija Mayor
Li: lo adherente luminoso el fuego la Hija del Medio
Tui: lo sereno alegría el lago la Hija más Joven
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